22 de diciembre de 2017

Diario de hace cinco meses

Mamá, hay muchas cosas que no te he dicho
como por ejemplo, que D. y yo sólo somos
follamigos.
O que puede que sea algo alcohólica y drogadicta,
pero de esto último únicamente de maría y algunas
pastillas.

Luego vienen los problemas cotiadianos,
como los estudios o no encontrar trabajo
pero de eso las dos sabemos que miento para mantener
a raya los nervios del escándalo.

Me he callado tanto,
como que fui violada una noche pero estaba demasiado
borracha y colocada para sentir algo.
O que me drogaron y hubo una noche que la pasé en blanco.

Llevo tanto tiempo así que no sé distinguir qué fue ficción
de realidad.
Y a la realidad.
A esa zorra malnacida no quiero verla porque sé
que entonces poco a poco, me hará sentir tan pequeña
como Lexie o Ellie cuando se echaban a llorar.
Entonces, busco la anestesia de la que antes te hablaba, para
callar mi cabeza y no pensar más.
Porque como piense, no existo.

"- ¿De verdad te gusta esto?
- Sí.
- Debe ser liberador que a nadie le importe cómo te sientes.
- Abrázame."

Y a mí no hay quien me abrace de verdad, 
así que vuelta a empezar.


Viðrar Vel Til Loftárása - Sigur Rós

13 de diciembre de 2017

Resina en ámbar

Que te vayas con la aurora,
que sé que soy el crepúsculo
en las tardes de domingo en azoteas
pasadas a base de yerba y cerveza.

Sé que no sé hablar de otra cosa, porque
no dejo de pensar en ti, y en cómo
el futuro se va pintando con olores
que se asemejan a brújulas perdidas,
a leves sonrisas, y a llantos que no dejan respirar porque
con este vendaval, ambos sabemos que vamos a acabar mal.

A veces se necesita tan poco para hablar,
para decir, por ejemplo, que esta noche hay
chicos gritando como locos,
que no me dejan escuchar la música en paz.
Y paz.
Paz.
El paladar que muerde la lengua y el labio
inferior.
Las manos que siempre buscan y encuentran carne
quemada y arañada y rota.

Cada vez me rompo un poco más,
cada vez que dices...
Pero eso no importa.
No se le debe dar importancia a algo tan común como es
buscar el cariño y el afecto en personas ajenas a las cuales
no me pareceré jamás.
Quiero pensar que mañana será distinto,
que en este juego podemos ganar los dos,
sin salir heridos ni con vencidos.


Untitled 1 - Sigur Rós

28 de octubre de 2017

La metáfora del vigía

Sé de muchos que al haber permanecido mucho tiempo en un mismo sitio, se sienten como un pez grande en una pequeña pecera. Sé lo que es, a mi forma, yo llegué a ser eso. Un simple pez medianamente grande, en una pecera enana. Pero entonces una se va alejando poco a poco de su hogar primigenio, y entonces el mar aumenta. Pasé de pez a un simple palo, y las aguas me llevaban siempre de uno a otro lado. Fue entonces cuando me desprendí de mi pasado y sin saberlo, me fui mucho más lejos.

Allí, fue cuando tuve verdadera percepción de lo inmenso que es el mar. Allí, pasé de ser un palo a ser el mar. Y el mar, a veces ahogaba y a veces te llevaba a las más esplendidas corrientes de agua, pero siempre era ilusorio e insípido. Entonces, llegó Matt. Y después de Matt, llegaron muchos otros. Llegó Alberto y llegó Nico, y después de Nico todo se sentía vacío y carente de sentidos. Apareció Michael, y después de él vino Olmo. Tras meses de engaños, no tuvo otro que llegar sino Alex. Después de Alex vinieron Gim y Antoine. Y cuando todo estaba ya hueco  y olía a podrido, apareció B. Él supuso el antes y el después del primer punto A. Lo gracioso de todo esto es que al volver a casa, pasé de nuevo por R. Ya no quedaba nada.
Quedaba nada.
Nada.

Tras R. llegó directamente D. y con él, ya no hay miedo de aislamiento ni de vacío social. Sé que lo veré todas las mañanas haciendo su café en la cocina, o liándose un cigarrillo en el salón mientras esperamos a que se termine de hacer la pizza. Con él hay una rutina que, pese a la ambigüedad que supone, me cambia siempre los días. Y entonces un miércoles puede suponer el equivalente a un viernes, y el viernes convertirse en un martes por mal que nos pese. Y le quiero y le echo de menos a la vez, porque a veces las paredes se hacen tan gruesas que no me dejan escucharlo respirar ni latir. Entonces ambos pasamos las noches en vela. Diciéndonos que así, lo realmente importante se queda tras la escena.

13 de julio de 2017

Metáforas de vida

Mi corazón bombea un líquido hidrocarburo antimoral
que se va a la mierda todos los viernes por la noche, y no
vuelve a amanecer hasta bien entrado el jueves. Entonces,
vuelvo a maltratarlo hasta dejarlo tan extenso que
abarca una medida de dos yardas y, media
docena de vacíos que se van llenando a base de
plantas que crecen tan verdes como los árboles
en mis pulmones.

Poco a poco, comienzo a entender las costumbres de Bukowski e incluso
Hemingway, que se van adentrando en mi mente en lenguas que antes
no podía casi pronunciar, y ahora
son la base de mi vida.

***

No quiero decir que sea sencillo dar por sentado
que somos como vasos en blanco, de estos que te llevas al parque
estando en un picnic y son de plástico.
No.
Aquí ha habido noches que las he pasado teñida en blanco,
y otras, que lo más puro han sido finas líneas de colorante
que he visto inhalar a amigos en parques perdidos por Brick Lane.

***

He pasado tantos años de mi vida intentando maximizar cualquier
sentimiento que pudiera caber en este espacio, que ahora, lo
extraño es que vuelva a sentir algo.
Así que me ves vagando por calles que no debería a horas
en la que cualquier chica se asustaría y yo, simple y llanamente,
doy por sentado que es el destino el que viene llamándome, y por ello
he visto la primera obra de Banksy a través de un garito algo acribilllado
y yo, algo o más ciega que los que tenía al lado.

Castle on the hill - Ed Sheeran