Todo empezó así, una noche cualquiera donde solo se veía la luna, y por el camino nos encontramos un poco de Imitation of Life y Magic.
Cuando llegué me imaginé a tu fantasma rondando por la sala y comenzó la cuenta atrás.
Se acabará. No es que no me importe, es que simplemente sé que lo hará. Y preferí preparar una fiesta de despedida por cada uno de aquellos días que fueron tan plácidos, ingrávidos, tan rápidos, tan fáciles, tan intrépidos, tan imbéciles… Que se marcharán. Porque recorrimos mil millones de kilómetros, para encerrarlos en aquel micro-universo, indefensos años luz de los refugios que guardan nuestros secretos. Donde derrumbaste las barreras levantadas por desastres naturales que nacieron de quedarme con lo malo del recuerdo de fantasmas. En los tiempos que faltabas.
Aunque sigo oyendo hablar de magia y efectos especiales. Sigo viendo en la distancia fuegos artificiales explotando... Sigo esperando a que tú me digas que me marche. Y ahora sólo queda la marca que ha dejado el paso del tiempo. Ciertas formas de movimiento, un recuerdo, un acto reflejo. El soplo de viento que ha unido atrevido tu olor con el mío. Los recuerdos de días que ya no nos quedan, testigos de incendios llamando a tu puerta. ¿Y qué vas hacer? ¿Correr lo más rápido que puedas?
Quedan tan lejos aquellas escenas, de patios, de heridas, de juegos de guerra. De no saber, de no pensar, de no importar, de ver estrellas. ¿Y qué vas hacer? ¿Volver a ser el que eras?
Porque será fácil cerrar los parpados, sellarlos para no tener que vernos. Lo difícil será dejar que por los poros penetren dentro. Será fácil separar la mente de los actos y olvidar a los extraños. Lo difícil será acordarnos lo que perdimos por no hacernos daño.
Y recordaremos los momentos de los magníficos excesos, de paz estática anti-gravitacional al tiempo. Pero recordar los finales no nos deja imaginar cómo sería empezar. Sólo somos animales que tienen miedo de no ser capaces de controlar... que vuelva a pasar, o que volverá a ocurrir. Esperando que si caemos lo suficiente, a base de caer y levantarnos, podamos recordar los pasos que nos llevaron a perder el centro. Y es que en esta penúltima vez que nos damos la espalda, ya cubrimos mayores distancias y es buen momento para hacer balance. Y antes de que se nos haga tarde, decirte que no, será fácil recordarte.
Pero lo voy a hacer. Digan lo que digan, lo voy a hacer. Cruzaré la fina línea y ¡Lo voy a hacer! Ya es hora de superar el miedo a lluvia. Así que deja de mirarme, sé lo que quieres. Deja de sonreír a todos, ya es suficiente. Relájate, conseguiste conquistar a todos. Relájate, ya nos tienes en tus manos. Recuérdame por qué no debo, pensar en respirar más fuerte, más hondo, más limpio, más aire fresco, y abandonar este agujero. Porque ahora que la explosión nos dejó solo ruinas y humedad. Y ahora que todo es de un color más oscuro que dirás. Preferimos verte lejos…
Así que poneos cómodos, sentaos y escuchad vuestro futuro: Un invierno largo, un invierno gris, que va a durar, el resto de vuestras vidas. Porque si mañana no puedo ponerme en pie, al menos dime que conseguiré decir a Houston que volvemos a casa y que lo hemos conseguido.
Y es que al final, se acaba viendo dos pequeñas estrellas al lado de la Luna, y tú, dame una señal, que yo buscaré un disfraz..
16 de marzo de 2014
15 de marzo de 2014
Sigo esperando a que tú me digas que me marche
A veces no hace falta echarse a llorar como para llenar un océano, basta con soltar una lágrima o dos en mitad de un concierto, rodeada de magia y efectos especiales.
9 de marzo de 2014
No faltaba más
¿Ves? Es como saber que
tienes que terminar el libro, pero te faltan las palabras, te falta la magia,
te falta el vapor y el aire, te faltan las faltas. Me faltas tú joder.
Me falta el valor para
hablarte, para decirte algo más del “¿Qué cambios me traes?”
Me falta la luz que me
hipnotizaba nada más verte.
Me falta el espacio que
recorrimos a cientos de kilómetros hora.
Y me faltan las horas
pasadas en un mismo espacio a deshora.
Me faltan los besos sin
signo que nunca nos dimos.
Y aquellos que sí los
guardé en la memoria.
Me faltan las estrellas y
la cruz.
Me faltan las estaciones
sin trenes y los trenes sin llegada.
Me falta hasta el anillo que casi lleva tu nombre escrito.
Pero sobre todo, me
faltas tú.
Satelles y Ventus
Y tú, mi amada, mi lucero, la que me mira, mi sonrisa. ¿A qué viene tanto escondite si desde mi cama te veo? Deja de esconderte tras los árboles y las nubes y en el cielo, que sé que me espías mientras duermo. Que te gusta verme llover y observar cómo...
A veces conseguía olvidarme de él.
Entonces un gélido viento le rozaba y un frío eterno le atravesaba el alma. Lo mismo así el recuerdo le despertaba.
A veces conseguía olvidarme de él.
Entonces un gélido viento le rozaba y un frío eterno le atravesaba el alma. Lo mismo así el recuerdo le despertaba.
8 de marzo de 2014
La bahía del sordo
A veces se creía que ella era un barco varado en la playa, esperando a ver si el mar se calmaba. El problema fue que su cama era la bahía donde navegaba, y cada noche al volver, las olas le golpeaban.
2 de marzo de 2014
Y romper el resentimiento
Tiré el pañuelo de papel con
tal fuerza que deseé que fuera un balón de peso para que rompiera el suelo.
Lo
mismo así te dabas cuenta de hasta qué punto le odiaba.
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