16 de julio de 2015

Profesores de vida

Y es que ustedes, los hombres, no tenéis ni idea de lo dura que es la vida de las mujeres.
No sabéis lo que es sangrar cada dos meses. Ni del dolor del pecho cuando crece.
Muy pocos habrán sentido en la piel la cera caliente y mucho menos el extraño cosquilleo del láser en el bajo vientre.

Usted, lector, tiene muy poco que ver con el lector hembra (tómese esta última definición como la que da Cortázar). Porque en el fondo, en todos los sexos se siente.
Así es, porque seguramente habrá sufrido el dolor del des-olvido.
Así como la negación de la muerte y su consiguiente llanto apoyándose en la jamba de la puerta.
Usted, no me cabe duda, se habrá desollado las rodillas corriendo calle abajo, ya fuera buscando el mar o llevando a alguien a cuestas.
Habrá vendido trozos medio deshilachados de alma en vasos transparentes a altas horas en locales cuestionables.
O en el peor de los casos, se habrá encontrado bebiendo solo en su catre.
Y sobre todo, habrá visto romperse frente a sus narices aquello que más quiere.

Y es que como me dijo un profesor de guitarra: "Deja las cosas importantes en el suelo, que de ahí no se caen".

Svanur - Rökkurró

10 de julio de 2015

Mismos sentimientos, sexos opuestos

Son los bolígrafos gastados y las palabras ahogadas bajo sábanas y almohadas que no saben a nada.
Son recuerdos insípidos y traslúcidos que no me dejan ver más allá de lo que fui o he sido.

Es verle a él con su carita de: Esto me está jodiendo la vida y yo sin nada que hacer.
Mismos sentimientos, sexos opuestos.

Es tenerle miedo a leer.
Es la verdad, ya no quiero leer. No mientras me sienta analfabeta de letras huecas y autores sin nombre ni rostro ni aire.

La frase “cada vez iré sintiendo menos y recordando más” no tiene cabida sino puedes recordar.
Entonces se echa a llorar y a gritar y a rezar y yo la miro diciendo ¿cómo se puede vivir así? Ya no sabes quién eres ni por qué estás aquí.
Y los días que recuerdas, esos días te quieres morir.

Tiene que haber algo, algo donde ese ese más pese sobre este menos.
Donde salir de aquí signifique irte más lejos.
Donde pase lo que pase, nunca sople el viento.


Closed Doors - Message to Bears 

27 de junio de 2015

¿Quiénes somos realmente?

Hola, soy yo otra vez.
He vuelto a llamar a la puerta. Pero no era a ti a quien estaba buscando. No. Era a mí misma. A mi yo del pasado. Porque resulta que ahora soy el Yo del futuro, ese al que mi Yo del pasado dejó a cargo de las cosas que siempre dio de lado.

Ahora nadie puede abrir la puerta porque en esa sala solo quedan fantasmas.
Todos ellos muertos. Todos ellos inertes.
Ya no soy ese fantasma que anda por la sala esperando, intentando asustar a alguien.
Tampoco soy el polvo que ensucia esa sala creyendo, que quedan chispas en el corazón exánime.
No soy ni la gravedad que lanzaba dagas hiriendo nuestros cuerpos laxos.
Ni la funambulista que tomaba por tierra firme el alambre.
Yo, que fui toda fuego polar. Toda viento sideral. Toda grito y cristal.
Reina del Sur y de los valses a más de medianoche.

Y ahora he tenido que crear un mundo aparte y reinventarme.

Disco Mi primer atraco - FULL

15 de junio de 2015

De tiempos verbales

No he mirado un libro todavía, y eso que en cuestión de horas me juego el futuro.
Yo a veces me pregunto que qué significará eso.
Pero no, hablemos con propiedad.
En realidad sí he mirado un libro.
El mío.
O el tuyo, como prefieras llamarlo.
Creo que ya no es de nadie.

Lo he releído por encima, parándome en las cartas que más verdad esconden.
Entonces me paré en seco,
Me he encontrado atemporal en todos ellos.
Y a ti con ellos.


Inmortales - FULL

8 de junio de 2015

If so, be free

"Do you come together ever with him? 
Is he dark enough, enough to see your light? 
Do you brush your teeth before you kiss? 
Do you miss my smell? 
Is he bold enough to take you on? 
Do you feel like you belong? 
And does he drive you wild or just mildly free? 
What about me?"


7 de junio de 2015

Mi último canto a esta tierra sureña

La tinta con este calor se secó y tuve que comprar un tintero nuevo. Aunque tampoco es que tuviera que decir algo con este viento y este pseudo-invierno.

Aquí dentro, por raro que parezca, sigue siendo invierno, donde el frío lo ahogué entre vasos de alcohol y papeles de muertos. En ese fragmento de mi odiamado Charles me encontré a mí misma. Lo repetí de memoria durante doscientas noches en vela, cuando una siempre espera una llamada, cualquier carta, un golpecito, un sonido… Y Santi que dijo que "tanto hablar del fin que ahora apenas duele” no tenía ni idea de lo que eso suponía para mí cada viernes. Con cierto personaje de cuento me volví a encontrar y me di cuenta de que solo iba a vestir la plata una vez, que el telón no se volvería a abrir desafiando el final, y que pasar los años con tantos vivos y muertos a la espalda no es buen plan. Al respirar una se puede ahogar incluso dándole el aire en sangre, aunque más bien fue en calor asfixiante. Y es que por muchos regalos que nos queden por abrir, siempre nos quedará el eco.

Ahora que he vuelto a sangrar, y a base de meses me he dejado la piel en gritar, bailar, cantar y llover torrentes de agua sin que me importara que mi tito o mi hermana me miraran, podría decir que me he despedido de esta tierra sureña. Porque el resto de cosas que he hecho… no, no valen la pena contarlas.