A veces quiero que todo vuelva a quedar claro. Ya no se qué era verdad y qué mentira. Ya no sé lo que quiero ni lo que busco para encontrarme. Simplemente me dejo estar, pasiva, esperando a la nada, creyéndome oruga para ser mariposa. Metamorfosis. Espero algún cambio, aunque en realidad no quiero que lo haya.
Cierro los ojos a la espera de un para siempre. Ahogándome en la bañera llena de espuma mientras la música llena la nublosa habitación. Ropa tirada por todos lados, cansada de gritos. No sirves para nada, no sirves para nada. Y cantas: “I can hear your heart beating, I can hear that sound. But I can’t help thinking. And I won’t look now… “
Detente.
Vuelvo a sumergirme en el agua hasta que mis pulmones me gritan auxilio pidiendo oxígeno. La superficie te espera con una nueva canción. Ojalá todo fuera tan fácil de acabar como esperar a que la melodía acabara para empezar una nueva.
Las imágenes no te dejan tranquila. Los acercamientos, los roces de pieles que podrían hacer arder un bosque entero con las chispas que producen. El querer sostener esa mano tan cerca a la tuya. Esos brazos que te abrazan. Ojos que buscan y se encuentran. Cumplidos y sugerencias que solo los dos sabemos lo que esconden. Canciones que intercambiamos como muestra de las palabras que nunca somos capaces de decir en alto. En alto.
A veces, temo demasiado estar haciendo algo malo. Ser solo una molestia, un paréntesis en blanco en su vida. Temo tanto que esto se acabe por mi insistencia en no dejar el pasado atrás por no saber cargar con él…
Él, transparente y a veces sólido como una roca antigua. Él, profundos ojos castaños capaces de derretir con una sola mirada la misma Antártida. Él, todo misterio y a la vez algo tan claro. Él, paso hacia delante, dos atrás. Él… tan lejano… siempre…
Set fire to the rain - Adele
7 de diciembre de 2012
2 de diciembre de 2012
Llámame sin ll
Quiéreme hasta que el viento nos deje sordos.
Quiéreme hasta que partamos la cama en dos.
Quiéreme hasta que el para siempre se quede sellado en nuestros labios.
O hasta poder decir un te quiero sin que sonemos ebrios.
Quiéreme como yo te quiero, porque solo entonces seré capaz de volver a escuchar mi corazón latir.
O sino, llámame sin ll.
Quiéreme hasta que partamos la cama en dos.
Quiéreme hasta que el para siempre se quede sellado en nuestros labios.
O hasta poder decir un te quiero sin que sonemos ebrios.
Quiéreme como yo te quiero, porque solo entonces seré capaz de volver a escuchar mi corazón latir.
O sino, llámame sin ll.
25 de noviembre de 2012
Grito, gritaba, gritábamos
Últimamente me odio cada día un poco más que el anterior. No
hago más que dañarme a cada paso que doy, hundir el dedo cada vez más en la
herida y eso no es bueno, ni por el antiguo, el nuevo o el de siempre. Esto no
está bien, nada bien. Cansada de dar palos de ciego a mi paso, tengo que ponerle
punto final a todo esto… Pero no puedo, ni quiero. ¿Me quedaría sola si lo
hiciera?
No puedo ver más allá de este gran teatro que monté a mi
medida, cambiando de personaje de una escena a otra como bien puedo. Entre
semana nada es fácil, ¿sabes? Ando sola de aquí allí, callándome cuando quiero
hablar o gritar, pero acercarme a quien quiero no es tan sencillo. Por otra
parte, cuando todo acaba no sé bien qué hacer, porque la realidad me golpea de
la nada y no hago más que culparme. Y qué decir de las noches, cuando intento
juntarme con unos y otros pero ya no encajo, no porque mi lugar lo ocupe otra
persona, simplemente desaparecí, soy un fantasma más en el bullicio de esta
gran obra. Pero este fantasma tiene sentimientos y muere cada semana un poquito
más, viendo como es más invisible a medida que pasan los días y se queda sin voz con la que gritar.
Allí donde solíamos gritar - Love of Lesbian
19 de noviembre de 2012
Jugar al azar
No sabes cómo seguir adelante ya, las ilusiones se me
agotaron. Día tras día siempre le acabo buscando con la mirada en cualquier
rincón, pero no quiero seguir este tonto juego nunca más. Pero luego siempre
vienen las mismas sensaciones y las mismas ganas de verle. Aunque muchas veces,
cuando pierdo la esperanza, me sorprende y de nuevo esas ganas locas de que el
tiempo se pare. ¿Se me permite decir que es lo único que me va manteniendo
viva?
A veces creo que la música habla más de mi de lo que yo
nunca hubiera podido hacer, supongo que por eso siempre busco canciones nuevas,
no puedo vivir siempre del pasado, aunque en el fondo viva de espejismos.
No sé bien si estoy comenzando o acabando con este vendaval,
pero por dentro este miedo no se va. No se va porque por más que intente
mentir, la realidad me golpea siempre que acabo sola y poquito a poco me voy
haciendo a la idea de que ahí fuera no hay mucho por descubrir. Mi paciencia se
agota y lo siento, pero dejarse llevar suena demasiado bien.
Copenhague – Vetusta Morla
18 de noviembre de 2012
7 de noviembre de 2012
Respiro
Mi vida ya no es mi vida, estoy cansada de dar sonrisas de donde no las hay. De entrar en conversaciones que no me importan o de querer entrar en las que ya no importo. Supongo que es el principio del final, o el final del principio, según cómo se mire. Pero si de algo estoy segura es que no sé qué quiero ahora mismo, estoy en un camino de entrecruces. No sé si lo que hago está bien o mal, yendo por un camino de ilusiones que se desvanecen con el primer vuelo de la brisa fresca de este otoño grisáceo, de máscaras que se caen con la lluvia del cielo o de palabras que acaban con la música del coche de camino a casa. Por eso por la noche, entre el frío y el trasnoche, nunca acabo de saber qué espero del mañana, porque se me acabaron las miradas y me cansé de que me arañen el alma.
Varðeldur - Sigur Rós
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